Estudio de Caso

Generación de oportunidades de empleo para jóvenes


SDGs ADDRESSED

Objetivo 8: Trabajo decente y crecimiento económico

Este estudio de caso se basa en las lecciones aprendidas del Desarrollo humano juvenil vía empleo para superar los retos de la migración
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SECCIONES

Socios del proyecto

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1. RESUMEN

La intervención tuvo como objetivo generar oportunidades de empleabilidad y emprendeduría dignas, para desincentivar la salida del país de jóvenes con alto potencial migratorio de entre 15 y 29 años y en situación de vulnerabilidad. El programa se  focalizó en 22 municipios de los departamentos de La Paz, Comayagua e Intibucá, y se estructuró en torno a tres actividades fundamentales:

  • Incrementar la capacidad de los jóvenes para insertarse de manera digna en el mercado laboral.
  • Fortalecer los marcos institucionales nacionales y locales para promover el empleo digno.
  • Fortalecer la capacidad de liderazgo, arraigo e identidad de los jóvenes y fomentar su participación en la construcción de una visión de desarrollo local compartida por la comunidad.

La intervención contribuyó a generar oportunidades dignas de empleabilidad para los jóvenes mediante programas de formación en competencias, así como prestando asistencia financiera y técnica para implementar sus planes de negocio. Al mismo tiempo, se llevaron a cabo acciones de sensibilización sobre género, empleo y prevención de la violencia.

El presente estudio de caso tiene como propósito exponer aprendizajes, resultados y ejemplos prácticos con el fin de reforzar el conocimiento sobre las intervenciones en el área de empleo y juventud, y también el abordaje de esta cuestión desde una perspectiva de género.

La intervención tuvo como objetivo generar oportunidades para desincentivar la emigración entre los jóvenes vulnerables

La intervención tuvo como objetivo generar oportunidades para desincentivar la emigración entre los jóvenes vulnerables


2. SITUACIÓN INICIAL

En Honduras la pobreza afecta al 72% de la población, siendo la situación especialmente grave en las zonas rurales y, en particular, en la región sur occidental. Más de la mitad de la población (cerca de 4 millones de personas) viven en condición de pobreza extrema, mientras que el resto de la población pobre (más de millón y medio de personas) puede comprar alimentos pero no es capaz de satisfacer otras necesidades básicas en materia de educación, sanidad o vivienda.

Honduras se caracteriza por un predominio de población joven. Los jóvenes menores de 29 años constituyen el 67% de la población. El desempleo juvenil es un problema urgente ya que más de la mitad de los parados tiene menos de 24 años, mientras que el 50% de los trabajadores jóvenes tienen empleos precarios que generan ingresos por debajo del salario mínimo, sin protección social, con largas jornadas laborales y con escasa o nula representación sindical. Esta situación afecta especialmente a las mujeres, cuya participación en la población activa es menor que la de los hombres y, además, sufren una evidente desigualdad salarial: el salario medio que gana una mujer es de 5.828 dólares americanos, frente a los 9.835 dólares que obtiene un hombre.

En las últimas dos décadas, Honduras ha experimentado un incremento considerable de la emigración al extranjero. En 2012, el 57% de los emigrantes hondureños fueron hombres, y un 43% mujeres. Sin embargo, aunque las mujeres que emigran no son muchas, diversos estudios indican que se encuentran más expuestas a los peligros del viaje, incluyendo la trata con fines sexuales. De igual manera, en aquellos hogares donde la pareja ha migrado, las mujeres deben asumir tanto las tareas reproductivas como las productivas, lo que incrementa su carga de trabajo.

 

1Informe de Desarrollo Humano 2009. PNUD, Tegucigalpa (Honduras)

2Ibid


3. ESTRATEGIA

El programa se ejecutó en tres departamentos: La Paz, Intibucá y Comayagua, dos de los cuales (La Paz e Intibucá) tienen carácter rural, con predominio de la población indígena lenca. El programa se dirigió a los jóvenes vulnerables sin capacitación y que no cumplían los requisitos mínimos para obtener un crédito de instituciones financieras. Se desarrollaron las siguientes estrategias:

  • Estrategia de promoción de la empleabilidad enfocada a la inserción laboral, que comprendió las siguientes acciones: 1) diagnóstico sobre instituciones de formación para empleabilidad; 2) conformación de mesas territoriales de empleo juvenil; 3) creación de Oficinas Multi-Servicios (OMS) para la promoción de la empleabilidad y empresarialidad a nivel municipal; 4) formación de competencias para la gestión de empleo; 5) acuerdos con empresas locales y pasantías laborales de los jóvenes formados.
  • Estrategia de desarrollo empresarial. Los bancos tradicionales consideran a la población joven un colectivo de alto riesgo, en especial las mujeres y los jóvenes de las áreas rurales, dado que no poseen activos y son propensos a emigrar. Como consecuencia, este grupo difícilmente puede acceder a los servicios financieros. Para combatir esta realidad, se implementó una estrategia enfocada al autoempleo mediante los siguientes   procesos: 1) diagnóstico de cadenas productivas con gran potencial; 2) formación de competencias en gestión empresarial; 3) apoyo financiero a través de un fondo de crédito operado por cooperativas y cajas rurales, y un fondo de “capital semilla” operado a través de las oficinas municipales; 4) asistencia técnica para la mejora de los procesos productivos y de marketing, entre otros.
  • Programa de sensibilización en género con el fin de sensibilizar para el fomento de la participación de las mujeres jóvenes en el mercado laboral.

Las Oficinas Multi-Servicios (OMS) constituyeron el núcleo de la intervención ya que fueron responsables de coordinar todos los servicios locales de inserción laboral y emprendimiento, y de ponerlos en contacto con los jóvenes.  Estas oficinas mantuvieron una base de datos con el currículum de los jóvenes que estaba vinculada con la plataforma de ofertas de trabajo de la Secretaría de Trabajo. Además, identificaron a los jóvenes que deseaban convertirse en emprendedores, los dirigieron a los cursos impartidos y, finalmente, dieron seguimiento a sus empresas. La intervención apoyó la creación de cuatro OMS articuladas a  las  estructuras  de  las  municipalidades de Cane, Comayagua, La    Esperanza y Marcala, y sus operaciones fueron asumidas en su totalidad por las alcaldías respectivas, un elemento clave para la sostenibilidad.

4. RESULTADOS E IMPACTO

Se incrementaron las capacidades de insertarse de manera digna en el mercado laboral de hombres y mujeres jóvenes vulnerables a la migración o en calidad de retornados. Un total de 2.838 jóvenes (52% mujeres) mejoraron sus competencias para acceder al mercado laboral y cuentan ahora con más herramientas para crear y gestionar sus propios negocios. Se generaron 1.580 empleos directos, 1.226 jóvenes crearon sus unidades empresariales y se elaboraron 438 planes de negocio.

Se fortalecieron los marcos institucionales nacionales y locales para promover el empleo  digno entre la juventud vulnerable a la migración y los retornados. El programa logró incorporar la temática de empleo juvenil en las estrategias e instrumentos desarrollados  por las instituciones responsables, como la Secretaria de Trabajo y Seguridad Social, la Secretaria de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Desarrollo Social en el nivel central, así como en el ámbito regional y municipal, reflejándose en los planes de desarrollo regionales y municipales de las zonas intervenidas. Además de la creación y puesta en marcha de las OMS, se organizaron tres comités interinstitucionales de empleo juvenil. Estos se establecieron en el marco de las tres mesas territoriales organizadas e integradas en los consejos regionales de desarrollo que, a partir de la intervención, llevan a cabo el Plan Nacional de Empleo Juvenil.

Con respecto a la estrategia de sensibilización de género, se desarrolló un manual llamado ‘Género, empleo y prevención de la violencia’, que sirvió como base para una serie de cinco talleres en el que participaron 521 mujeres y 660 hombres. Además, las responsables de coordinación de las cuatro OMS fueron precisamente cuatro mujeres de la zona que recibieron capacitación en el marco del programa.

Se incrementaron las capacidades de insertarse de manera digna en el mercado laboral de hombres y mujeres jóvenes vulnerables a la migración o en calidad de retornados. Un total de 2.838 jóvenes (52% mujeres) mejoraron sus competencias para acceder al mercado laboral y cuentan ahora con más herramientas para crear y gestionar sus propios negocios. Se generaron 1.580 empleos directos, 1.226 jóvenes crearon sus unidades empresariales y se elaboraron 438 planes de negocio.
Se fortalecieron los marcos institucionales nacionales y locales para promover el empleo  digno entre la juventud vulnerable a la migración y los retornados. El programa logró incorporar la temática de empleo juvenil en las estrategias e instrumentos desarrollados  por las instituciones responsables, como la Secretaria de Trabajo y Seguridad Social, la Secretaria de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Desarrollo Social en el nivel central, así como en el ámbito regional y municipal, reflejándose en los planes de desarrollo regionales y municipales de las zonas intervenidas. Además de la creación y puesta en marcha de las OMS, se organizaron tres comités interinstitucionales de empleo juvenil. Estos se establecieron en el marco de las tres mesas territoriales organizadas e integradas en los consejos regionales de desarrollo que, a partir de la intervención, llevan a cabo el Plan Nacional de Empleo Juvenil.
Con respecto a la estrategia de sensibilización de género, se desarrolló un manual llamado ‘Género, empleo y prevención de la violencia’, que sirvió como base para una serie de cinco talleres en el que participaron 521 mujeres y 660 hombres. Además, las responsables de coordinación de las cuatro OMS fueron precisamente cuatro mujeres de la zona que recibieron capacitación en el marco del programa.

Por otro lado, el programa proporcionó ayuda financiera a 1.417 jóvenes que deseaban poner en marcha una empresa y que contaban con un plan de negocio viable. Esta ayuda adoptó dos modalidades:

  • Fondo de crédito gestionado por cooperativas de crédito y cajas rurales. En las zonas urbanas, cuatro cooperativas de crédito gestionaron los fondos: COMIXMUL, COMUPPL, COACFIL y COMIRGUAL. Dos de estas cooperativas (COMIXMUL y COMUPPL) fueron creadas por y para mujeres. Sin embargo, dentro del programa también proporcionaron préstamos a asociaciones de emprendedores mixtas. Los jóvenes recibieron además capacitación y asistencia técnica para la elaboración de su plan de negocio. En total, 246 jóvenes tuvieron acceso a créditos para poner en marcha sus propios negocios: 129 mujeres de manera individual, 106 hombres individualmente, así como 11 asociaciones de emprendedores mixtas. La cantidad total concedida fue de aproximadamente cinco millones y medio de lempiras: tres millones destinados a mujeres y dos millones y medio a hombres.
  • En las zonas rurales, el apoyo llegó a través del proyecto Emprende Joven Rural, implementado por FUNDER, que antes del programa solo trabajaba con personas adultas y sobre todo  hombres, y después de la intervención, amplió el grupo de personas al que se dirigían sus servicios. Las cajas rurales se encargaron de la asignación de fondos. Se seleccionaron 45 cajas rurales y se asignó un fondo rotatorio de 7 millones de lempiras. Un total de 544 jóvenes (45% mujeres) accedieron a microcréditos gestionados por FUNDER y recibieron formación y asistencia técnica para iniciar su propia actividad empresarial.
  • Fondo de “capital semilla” gestionado por las administraciones locales en coordinación con las OMS. Este fondo implicó la apuesta por primera vez de las alcaldías municipales en los temas de desarrollo económico local a través de la empresarialidad teniendo como  actores  principales a jóvenes emprendedores.

Las oficinas municipales de Marcala, Comayagua y La Esperanza, en coordinación con sus OMS, gestionaron este fondo, dotado con un capital de 3,5 millones de lempiras. Este fondo no reembolsable fue dirigido a apoyar actividades empresariales ya establecidas que necesitaban mejoras para seguir funcionando. La evaluación de la viabilidad del negocio corría a cargo de la OMS. Las responsables de la coordinación de estas cuatro OSM fueron mujeres de la zona que recibieron capacitación en el marco del Programa. Participaron 320 jóvenes (153 mujeres y 167 hombres). Como resultado, se crearon 371 empresas nuevas, de las que 326 eran individuales y 45 en asociación.

5. RETOS

  • El programa no incluyó en un primer momento un enfoque transversal de género. No obstante, a pesar de esta carencia inicial, el programa logró rectificar y llegar finalmente a un alto porcentaje de mujeres jóvenes a través de sus formaciones, asistencias técnicas y créditos. Es imprescindible incorporar la igualdad de género como parte esencial de una estrategia programática integral. La falta de un enfoque de género socavó inicialmente el potencial del programa para fomentar la igualdad y el empoderamiento de las mujeres. En un primer momento, los talleres de concienciación sobre género, empleo y prevención de la violencia estaban desconectados de los otros componentes del programa. Al ampliar su población destinataria e incluir a los hombres y mujeres de los programas de asistencia financiera y de capacitación para el emprendimiento, se reforzó la integralidad de los procesos de empoderamiento. La experiencia demuestra asimismo que resulta posible ajustar los enfoques programáticos para introducir cambios durante la implementación, y lograr resultados más sólidos.
  • El proceso de armonización entre las agencias del programa fue un desafío en cuanto a coordinación de acciones, metodologías y tiempos de ejecución. Se dieron casos de duplicidad de esfuerzos que pudieron haberse evitado con una fase preparatoria para estructurar las actividades y metas por agencias, y haciendo ajustes administrativos y de implementación. Desde la perspectiva de la coordinación, la intervención habría sido más exitosa si se hubiera proporcionado un instrumento o manual operativo para orientar de manera más sincronizada la implementación de las acciones. Este instrumento común, que debería incluir una definición clara del papel de la Agencia líder, hubiera permitido al PNUD desempeñar de manera más categórica su papel.
Honduras se caracteriza por un predominio de la población joven. El 67% es menor de 29 años

Honduras se caracteriza por un predominio de la población joven. El 67% es menor de 29 años


6. LECCIONES APRENDIDAS

  • El programa constituye una referencia exitosa de la capacidad e impacto que tiene el sistema de Naciones Unidas cuando sus agencias trabajan de manera coordinada y multidimensional. Cada una aportó su conocimiento y experiencia. Sin embargo, para que una intervención sea exitosa es muy importante que los roles de las distintas agencias sean claros y se establezcan acuerdos sobre los objetivos comunes, consiguiendo un aprendizaje mutuo por parte de las agencias e instituciones vinculadas.
  • Los análisis iniciales de género son imprescindibles para que las intervenciones con mujeres sean exitosas. Para garantizar que las actividades de fortalecimiento de la cadena de valor contribuyan a la igualdad de género y al empoderamiento de las mujeres, es imprescindible realizar un análisis de género al inicio de las intervenciones, de manera que las desigualdades -en términos de oportunidades, toma de decisiones, carga de trabajo e ingresos- puedan ser adecuadamente abordadas durante la implementación. Cuando la desigualdad de género es la norma, existe un elevado riesgo de que las mujeres no lleguen a beneficiarse plenamente de las intervenciones. Puede suceder que los hombres restrinjan la participación de las mujeres en las actividades de capacitación o comerciales, y que las mujeres sufran una mayor carga de trabajo, o bien carezcan de control sobre los ingresos adicionales generados por sus iniciativas empresariales. El programa no realizó un análisis inicial de género, y es uno de los aspectos que de cara a una futura intervención debe mejorarse. Incluso careciendo de la estrategia inicial de género, la participación femenina en las actividades del programa fue prácticamente igual que la masculina. Ello evidencia que, a pesar de las numerosas barreras a las que las mujeres se enfrentan, tienen un fuerte deseo y motivación por acceder al empleo remunerado y llegar a ser autónomas económicamente. Para responder a estas demandas, todo programa de empleo para jóvenes debe empezar por examinar las ideas preconcebidas sobre el interés y la disponibilidad para el empleo de las mujeres jóvenes y, a continuación, poner en marcha medidas dirigidas a eliminar las barreras que limitan su acceso en términos de responsabilidades familiares, menor capital económico y social y estereotipos de género, entre otros.
  • Los jóvenes pueden recibir crédito. El programa mostró que, con la supervisión y el apoyo apropiados, los jóvenes pueden ser sujetos de crédito. Las cooperativas de crédito y las cajas rurales participantes en el programa modificaron su orientación inicial, centrada casi exclusivamente en los adultos, para abrir su cartera de crédito a los jóvenes.
El desempleo en Honduras afecta especialmente a las mujeres, que además sufren una evidente desigualdad salarial

El desempleo en Honduras afecta especialmente a las mujeres, que además sufren una evidente desigualdad salarial


  • El sector artesano rural es un motor del desarrollo local. Los responsables políticos tienden a conceder prioridad al desarrollo de industrias pesadas y a pasar por alto el sector artesanal y las pequeñas empresas rurales. Sin embargo, el programa demostró que apoyar al sector artesano tradicional, garante de importantes valores culturales, puede contribuir a generar empleo y a estimular el desarrollo económico local en zonas rurales que han quedado rezagadas económica y socialmente. Además, el sector de la artesanía emplea fundamentalmente a mujeres. Apoyar iniciativas empresariales de mujeres rurales resulta particularmente valioso y eficaz para lograr el empoderamiento femenino y, de esta manera, mejorar los ingresos y el bienestar familiares y estimular el desarrollo económico local.
  • Involucrar a los adultos es clave para el éxito de la intervención. Involucrar a los adultos líderes en los procesos de organización y puesta en marcha de emprendimientos favoreció el fortalecimiento de los vínculos generacionales y el enriquecimiento de los procesos, puesto que aportaron su experiencia. También, generó mayor confianza entre los padres y facilitó la participación de los jóvenes. Futuras experiencias de empresarialidad con jóvenes deberían incluir la presencia de adultos para facilitar su participación y garantizar la seriedad del proceso.
  • Trabajar en grupo contribuye a mejorar la productividad y la rentabilidad. Al organizarse en forma de cooperativa, los jóvenes lograron mejorar sus negocios y reducir sus costos de producción y de transporte. La transmisión de nuevos conocimientos y aptitudes a las mujeres rurales por parte de mujeres de su propia comunidad resulta particularmente útil en las aldeas compuestas por minorías étnicas, ya que al hablar el mismo idioma la comunicación es más sencilla.

7. SOSTENIBILIDAD Y POTENCIAL DE RÉPLICA

La metodología del programa puede servir como una referencia para otros países en el abordaje del desempleo y la migración juvenil. El diseño de la intervención incorporó desde un inicio aspectos relativos a la sostenibilidad del mismo, siendo especialmente relevante la participación comunitaria y el empoderamiento institucional de los actores participantes.

El programa logró construir espacios de discusión y análisis que permitieron integrar la temática de empleo juvenil en los planes regionales y municipales, y también en la planificación operativa de las instituciones que participaron en la implementación. Los espacios de trabajo y diálogo entre la sociedad civil -como las mesas territoriales y las Oficinas Multi-Servicios- fueron claves para la sostenibilidad de las acciones, ya que se integraron posteriormente en la estructura de planificación regional. Durante la intervención, las alcaldías se hicieron totalmente responsables de las cuatro OMS; todas ellas funcionaron con un presupuesto procedente de sus propios municipios, y tres de  ellas se integraron en las estructuras físicas y administrativas. Al finalizar la intervención, las OMS pasaron a formar parte del Servicio Nacional de Empleo de la Secretaria de Trabajo y Seguridad Social.

Esta experiencia fortaleció a las instituciones locales, desarrollando sus capacidades técnicas, operativas y recursos financieros. Esto les permitirá mejorar su labor de promoción de oportunidades de empleo juvenil así como la igualdad de género en el mercado laboral. En este sentido, después de la intervención, los funcionarios fueron capaces de identificar y de abordar barreras específicas de género en su trabajo.

Los modelos integrados de desarrollo local en juventud y empleo impulsados por el programa pueden constituir una referencia para proyectos de empleo que se ejecuten en Honduras, pero también para otros países. A continuación se muestra un gráfico con la Teoría de Cambio puesta en marcha por la intervención: