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Estudio de Caso

Bolivia: Mejoramiento de la situación nutricional de niñas y niños a partir del fortalecimiento de Sistemas Productivos Locales


SDGs ADDRESSED

Objetivo 1: Poner fin a la pobreza Objetivo 2: Hambre Cero Objetivo 3: Buena salud Objetivo 5: Igualdad de género Objetivo 11: Ciudades y comunidades sostenibles Objetivo 12: Consumo responsable y producción

Este estudio de caso se basa en las lecciones aprendidas del Mejoramiento de la situación nutricional de niñas y niños a partir del fortalecimiento de Sistemas Productivos Locales
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Preparado por el Fondo ODS: Ekaterina Dorodnykh (Gestión del conocimiento y Monitoreo y Evaluación). Edición por Vesna Jaksic Lowe. Traducción y maquetación por Victor Garrido Delgado



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1. RESUMEN

El objetivo del programa fue mejorar la nutrición de los niños menores de cinco años y sus madres en cuatro municipios de los departamentos de Cochabamba y Potosí, a través de un modelo integral sobre seguridad alimentaria y nutricional y sistemas alimentarios locales sostenibles.

Medición del estado nutricional de los menores en el departamento de Potosí

Medición del estado nutricional de los menores en el departamento de Potosí

2. SITUACIÓN INICIAL

La desnutrición crónica de los niños y niñas menores de cinco años sigue siendo uno de los problemas no resueltos de Bolivia. Uno de cada tres menores de cinco sufre desnutrición crónica y seis de cada diez niños entre 6 meses y 5 años padecen anemia. La desnutrición es causada por la pobreza así como carencias en hábitos alimenticios, cuidado infantil, educación, acceso a la atención médica, agua y saneamiento. Existen grandes desigualdades en nutrición, y es especialmente frecuente en municipios rurales, poblaciones indígenas, en familias con menos recursos y en hijos de madres sin educación formal. Aunque la media nacional de desnutrición crónica es del 27%, en el departamento de Potosí este índice es del 43,7% en los niños que viven en el área rural. La prevalencia de anemia es mayor en las zonas rurales que en las urbanas, y está más extendida en la región del Altiplano (73,5%). Una nutrición adecuada depende del equilibrio del consumo de energía y micro y macro nutrientes, así como de otros factores inherentes a las prácticas de alimentación y nutrición. La seguridad alimentaria y la nutrición no solo se refieren al acceso y la disponibilidad de alimentos, sino también a la calidad de los alimentos, así como a la salud y educación de las familias.

3. ESTRATEGIA

El modelo integral sobre seguridad alimentaria y nutricional (SAN) se dirigió a menores de 2 a 5 años al aumentar las oportunidades de sustento de sus familias (productores de frutas) en cuatro municipios. El programa, implementado en colaboración con socios nacionales, desarrolló varias áreas de intervención para aliviar el hambre y la desnutrición infantil, promover medios de vida sostenibles y resilientes para hogares vulnerables y generar mejor información sobre nutrición y derecho a la seguridad alimentaria. El programa identificó sistemas productivos basados en frutas, vegetales, cultivos nativos de alto valor nutricional y pequeños rumiantes. La educación sobre nutrición alimentaria se incluyó en el programa para cerrar la brecha de conocimiento nutricional y apoyar el estado nutricional de las mujeres, estrechamente relacionado con sus hijos.

Entrega de conejos cuy en la comunidad Thagopampa

Entrega de conejos cuy en la comunidad Thagopampa

4. RESULTADOS E IMPACTO

El programa llegó a 1.149 beneficiarios (517 mujeres), desarrollando un modelo integral y multisectorial para la seguridad alimentaria y la nutrición mediante el fortalecimiento de los sistemas de producción de alimentos y actividades diseñadas para mejorar las dietas familiares, incorporar alimentos locales y promover la coordinación entre los gobiernos municipales.

Respecto al desarrollo de sistemas productivos, los beneficiarios de 65 comunidades aumentaron la producción por hectárea de cultivos nativos con alto valor nutricional en un 20%. Las mujeres agricultoras tuvieron un aumento casi cuatro veces mayor. Produjeron un promedio de seis cultivos diferentes, mientras que los agricultores varones cultivaron tres tipos distintos. Aunque las mujeres tenían menos acceso a la tierra y al riego, lograron mayores aumentos en la producción para fines comerciales (23%) y uso doméstico (51%).

El empoderamiento de las mujeres también fue notorio, con más mujeres asumiendo roles de liderazgo (evaluación final: 90%; línea base: 50.1%), influyendo en los procesos de toma de decisiones (evaluación final: 91%; línea base: 55%) y tomando decisiones con respecto a los gastos familiares (evaluación final: 30%, línea de base: 16%). Se incorporaron trece tipos de vegetales, dos tipos de cultivos nativos, ganado y peces en los sistemas alimentarios de las familias. Además, estas familias comenzaron la jardinería orgánica. Los participantes vieron un aumento de 400-800 kg por familia en productos alimenticios y disfrutaron de más proteínas animales gracias a la cría de cuyes, pollos y carpas. La situación nutricional de los niños menores de cinco años y sus madres mejoró, y la inseguridad alimentaria disminuyó del 96% al 73%.

Sobre educación en nutrición alimentaria, el objetivo fue apoyar el consumo de alimentos locales y las tradiciones culturales de nutrición. Las familias participantes mejoraron sus prácticas de alimentación al integrar y reevaluar los alimentos locales. A través de 133 cursos, 1.149 beneficiarios mejoraron sus conocimientos sobre alimentación saludable. Las actividades de capacitación incluyeron salud, nutrición e higiene. Las visitas domiciliarias ayudaron a 210 familias en 45 comunidades a reforzar y monitorear las prácticas clave aprendidas. Según los indicadores de referencia, el 24,5% de las familias con niños menores de 5 años aplicaron buenas prácticas de alimentación y nutrición antes del programa, en comparación con el 48,6% al final.

El programa apoyó iniciativas relacionadas con la nutrición, el derecho a la alimentación y la seguridad alimentaria presentadas por organizaciones al gobierno municipal (el 40% de ellas lideradas por mujeres). Como resultado, los municipios implementaron diez iniciativas de seguridad alimentaria y nutricional: compras públicas, desarrollo integral, creación de un centro y centro de bioinsumos para producir plántulas de hortalizas, proyectos de recolección de agua. Estas iniciativas permitieron la coordinación multisectorial y la participación de las organizaciones sociales.

5. RETOS

El programa redujo el uso de agroquímicos, mejoró el manejo de sus residuos, así como la conservación del suelo y el agua. Sin embargo, la baja demanda de productos orgánicos afectó a los productores y desanimó a los agricultores. Si bien los productores reconocen las ventajas de la producción agroecológica, existen pocos mercados para estos productos. Una forma de abordar esto es promoviendo la educación nutricional de alimentos como base para un consumo saludable de alimentos ecológicos. Se necesita un enfoque multisectorial para crear alianzas entre el sector de la salud, el sector educativo y los productores orgánicos, tanto a nivel local como nacional.

Campesinas participan en cursos prácticos sobre producción de alimentos, salud, nutrición e higiene

Campesinas participan en cursos prácticos sobre producción de alimentos, salud, nutrición e higiene

6. LECCIONES APRENDIDAS

  • El modelo multisectorial sobre seguridad alimentaria y nutricional es una herramienta poderosa, pero requiere una planificación, presupuesto y coordinación efectivos entre los socios antes de comenzar el programa. Las capacitaciones sobre diálogo multisectorial y coordinación interinstitucional a nivel institucional, especialmente para servidores públicos, pueden respaldar aún más el modelo y las actividades entre diferentes sectores y actores locales. La participación del sector privado promueve aún más el modelo multisectorial para la coordinación de la seguridad alimentaria y nutricional.
  • Los programas conjuntos sobre seguridad alimentaria y nutricional deberían centrarse en el empoderamiento de las mujeres mediante su participación activa en todas las actividades. Es innegable que el estado nutricional de las mujeres está estrechamente relacionado con el de los niños, especialmente en los primeros 1.000 días de vida del menor. La participación de las mujeres proporciona múltiples beneficios debido a su importante papel en el uso de recursos alimenticios y mantenimiento de la armonía dentro de la familia y la comunidad.
  • En áreas donde la inseguridad alimentaria es alta, la producción agrícola sostenible debe promoverse con dos objetivos: mejorar la dieta de las familias y mejorar su situación económica, para que puedan acceder a otros tipos de alimentos. Se debe mejorar el acceso de los agricultores a los mercados. Para una mayor sostenibilidad, los agricultores pueden estar vinculados a la demanda de compras públicas locales (por ejemplo, programas de alimentación escolar).
  • La asistencia técnica para los agricultores debe diseñarse sobre la evaluación de las necesidades y los pasos necesarios para producir alimentos de alta calidad. Las acciones pueden incluir el suministro y construcción de cisternas en comunidades con recursos hídricos limitados y la creación de escuelas de campo para agricultores para abordar problemas agrícolas y técnicos.

7. SOSTENIBILIDAD Y POTENCIAL DE RÉPLICA

El modelo multisectorial y de múltiples socios utilizado por este programa conjunto es un enfoque válido para abordar el problema de la seguridad alimentaria y nutricional y fortalecer la capacidad de los actores locales. Las experiencias piloto en Cochabamba y Potosí demuestran que el modelo puede replicarse en otros municipios, así como en otros países que enfrentan problemas similares. El fortalecimiento de la capacidad local para coordinar intervenciones multisectoriales de seguridad alimentaria y nutricional también aumenta la efectividad y la sostenibilidad de los resultados.

Rosse Mary Andia, del municipio de Pocona, muestra su huerto familiar donde siembra repollos, remolachas, brócoli y espinacas

Rosse Mary Andia, del municipio de Pocona, muestra su huerto familiar donde siembra repollos, remolachas, brócoli y espinacas