Estudio de Caso

Perú: Inclusión Económica y Desarrollo Sostenible de Productores de Grano Andino en Ayacucho y Puno


SDGs ADDRESSED

Objetivo 1: Poner fin a la pobreza Objetivo 2: Hambre Cero Objetivo 5: Igualdad de género Objetivo 10: Reducir desigualdades Objetivo 12: Consumo responsable y producción Objetivo 17: Alianzas para los objetivos

Este estudio de caso se basa en las lecciones aprendidas del programa conjunto "Inclusión económica y desarrollo sostenible de los productores de granos andinos en Ayacucho y Puno".
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SECCIONES

Socios del proyecto

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1. RESUMEN

El programa promovió el crecimiento económico inclusivo, centrándose en la producción de quinua en las provincias de Ayacucho y Puno, en la región andina de Perú. Gracias a su reputación y popularidad como "súper alimento", en los últimos años se ha producido un rápido crecimiento de la demanda de quinua en los mercados internacionales. Sin embargo, a pesar del auge de las exportaciones, a nivel local muchos pequeños productores aún sufren dificultades para ganarse la vida y escapar de la pobreza. El programa puso en práctica un enfoque inclusivo para el desarrollo de la cadena de valor de la quinua con el fin de mejorar los ingresos y los medios de vida de los productores locales.

Una productora de quinoa transporta su cosecha en motocicleta

Una productora de quinoa transporta su cosecha en motocicleta

2. SITUACIÓN

Perú ha experimentado un fuerte crecimiento de su PIB en los últimos 15 años, con un promedio anual de 5,4%. Sin embargo, 7 millones de peruanos, incluidos grupos indígenas, mujeres, jóvenes y ancianos que viven en los Andes y las colinas circundantes, conocidas como "La Sierra", todavía sufren exclusión social y económica. Aunque Ayacucho y Puno, en conjunto, comprenden el 78% de la producción de quinua del país y el 30% de toda la producción mundial, la incidencia de la pobreza es alta, con un 52,9%, en comparación con el promedio nacional, del 23,9%. Si bien la exportación de quinua y otros granos indígenas andinos ha aumentado exponencialmente, los pequeños productores de quinua han visto pocos cambios en sus lotes.

3. ESTRATEGIA

El programa se alineó estrechamente con las estrategias nacionales de desarrollo y se centró en los pequeños productores de quinua. Se utilizó un enfoque de cadena de valor para mejorar las eficiencias, junto a una perspectiva para aumentar la aceptación de la producción orgánica, reducir las pérdidas poscosecha, así como promover la igualdad de género y el patrimonio cultural. Se hizo hincapié en las asociaciones público-privadas, la gestión del conocimiento y las buenas prácticas para promover el desarrollo sostenible en el sector de la quinua.

Un productor local beneficiario del programa

Un productor local beneficiario del programa

4. RESULTADOS E IMPACTO

En total, 3.366 productores de quinua recibieron capacitación y asistencia técnica en varias áreas diferentes: modelo de negocio cooperativo, seguridad y salud ocupacional, técnicas de producción limpia, certificación y producción orgánica. En Puno, se logró un aumento colectivo de las ventas y los precios en un 22%; en Ayacucho, los ingresos subieron un 47% de 2016 a 2017. El registro de la marca orgánica colectiva “Aynok´a-Ancestral Highland Quinoa” mejoró la calidad y la trazabilidad, y el posicionamiento estratégico de la quinua en Puno. En Ayacucho, esto mismo se logró a través de la implementación de un modelo de negocio inclusivo.

Centrándose en el acceso a semillas mejoradas, 49 productores en Puno (59% mujeres) recibieron capacitación en producción de semillas y 12 se registraron con éxito como productores de semillas certificados. Este grupo produjo unos 15.700 kilos de semillas, de los cuales el 36% fueron certificados por el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA). En Ayacucho, 159 agricultores (23% mujeres) recibieron capacitación y cuatro de ellos obtuvieron la certificación, produciendo 7.500 kilos de semillas "autorizadas" según el sistema de clasificación del INIA.

Además de mejorar las capacidades productivas, el programa concienció sobre la igualdad de género, la prevención del alcoholismo y la violencia doméstica, y capacitó en liderazgo, negociación y habilidades interpersonales. A través de acciones de sensibilización, se promovió la visibilidad de la quinua como parte del patrimonio cultural andino. El estudio de 2017 sobre granos andinos en Perú “Hupa Quinua: Semilla Sagrada, Alimento Ancestral” destacó las dimensiones históricas, ecológicas y etnográficas de la quinua en la región andina, desde la época prehispánica hasta el presente, así como el papel de las mujeres y las prácticas de cultivo ancestral.

5. DESAFÍOS

Debido a los altos niveles de pobreza y la dependencia de la agricultura de secano como forma de vida, los productores de quinua enfrentan numerosos desafíos, como las sequías y heladas severas o el acceso limitado a la tierra y a la financiación. La necesidad de acometer ventas inmediatas debido a las restricciones en el flujo de efectivo a menudo provoca volatilidad y grandes caídas en los precios del mercado debido al exceso de oferta, lo que exacerba la situación.

Las altas tasas de interés, la desconfianza general en el sistema bancario tradicional y los obstáculos administrativos para acceder a los proyectos ofrecidos por las empresas exportadoras influyeron en una baja inclusión financiera entre los productores. En colaboración con la Fundación Swisscontact, el programa promovió la educación financiera en cuestiones como la importancia del ahorro, la inversión, el reembolso de préstamos y las prácticas comerciales sostenibles. El acceso al financiamiento se logró a través las Uniones de Crédito y Ahorro, con el apoyo de COFIDE (Banco de Desarrollo del Perú), y brindando capacitación adicional en contabilidad, principios contables básicos, etc.

6. LECCIONES APRENDIDAS

  • Con la variedad de recursos y capacidades de los productores, es importante la creación de perfiles para comprender y diferenciar las necesidades de los diferentes grupos de agricultores y para adaptar mejor las intervenciones a sus necesidades.
  • La certificación orgánica hace que los productores cumplan rigurosos requisitos, en todas las etapas del proceso de producción, que muchos consideraron difíciles de cumplir debido a sus difíciles circunstancias. Sin embargo, al cierre del programa, 214 de los 500 agricultores que participaron en el programa de certificación orgánica obtuvieron rendimientos un 12-13% más altos que en el escenario inicial. Aquellos que participaron en las dos campañas del programa fueron los de mayor éxito.
"Mamachas" peruanas

"Mamachas" peruanas

7. SOSTENIBILIDAD Y POTENCIAL DE RÉPLICA

A nivel institucional, el programa involucró con éxito a socios de los sectores público y privado, así como a ONG y representantes de organizaciones de productores, en todas las actividades programáticas, incluso en mesas redondas técnicas. Se realizó un análisis de las brechas de género en la cadena de valor de la quinua en Ayacucho y Puno para orientar las actividades del programa y se desarrollaron planes regionales para mejorar la competitividad y la sostenibilidad.

Se avanzó mucho en el fomento de un entorno propicio para promover la producción orgánica. Se desarrolló un manual para su uso en las Escuelas de Campo para Agricultores y se capacitó a 93 facilitadores en sus métodos. Se desarrollaron dos estándares técnicos para la producción de fertilizantes orgánicos, que también ayudaron a sentar las bases para futuras intervenciones.

El programa desarrolló capacidades locales y logró ampliarse a través de la modalidad de "Capacitación de capacitadores", y ayudó a presentar los modelos de Escuelas de Campo para Agricultores, “My Coop”, “SCORE” y cooperativas de crédito a las autoridades locales. El Ministerio de Agricultura expresó su interés en replicar la experiencia del desarrollo cooperativo, así como la modalidad de programación conjunta en el programa de fortalecimiento de cooperativas agrarias "AGROPROSPERO", que comenzó a implementarse en agosto de 2017.