Estudio de Caso

Fortaleciendo la respuesta ante la desnutrición en Bolivia


SDGs ADDRESSED

Objetivo 1: Poner fin a la pobreza Objetivo 2: Hambre Cero Objetivo 3: Buena salud

Este estudio de caso se basa en las lecciones aprendidas del Fortalecimiento de la capacidad de respuesta local para la ejecución intersectorial del Programa Multisectorial Desnutrición Cer
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SECCIONES

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1. RESUMEN

La intervención tuvo como objetivo fortalecer la capacidad de respuesta de 22 municipios en los departamentos de Cochabamba y Chuquisaca, en Bolivia, para la ejecución del Programa Multisectorial Desnutrición Cero del Gobierno boliviano. Se priorizó la zona andina del departamento de Cochabamba, específicamente en los municipios de Arque, Bolívar, Tacopaya, Tapacari y Sicaya, por su alta vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria. La desnutrición crónica afecta a cuatro de cada diez niños bolivianos en las áreas rurales del país, las más vulnerables a la inseguridad alimentaria, donde los menores tienen 2,5 probabilidades más de sufrir cuadros de desnutrición que en el área urbana.

La estrategia del programa consistió en 1) integrar las actividades y los objetivos nutricionales identificados en previas intervenciones agropecuarias; 2) fortalecer las capacidades de las familias, agricultores y municipios a través de la capacitación y el apoyo a la producción agropecuaria; y 3) contribuir a mejorar el estado nutricional de las familias, en especial de los niños y

niñas menores de cinco años, mejorando la disponibilidad y el consumo regular de alimentos nutritivos y de producción local. Tras la intervención, al menos 21.489 niñas y niños, mujeres gestantes y en periodo de lactancia, mejoraron la disponibilidad y el acceso a alimentos en calidad y cantidad. Se redujo en un 30% la prevalencia de la desnutrición crónica en niños y niñas de 6 a 23 meses, en un 50% la anemia en niños y niñas de la misma edad, y el 50% en la prevalencia de anemia en mujeres en edad fértil. El programa abarcó 87 comunidades de 22 municipios. Los 24 Consejos Municipales de Alimentación y Nutrición promovieron la participación y la coordinación intersectorial en la ejecución del Programa Multisectorial Desnutrición Cero, en 1.146 comunidades de 24 municipios.

El presente estudio de caso tiene como propósito exponer los aprendizajes, resultados y ejemplos prácticos de esta experiencia, de modo que sirvan para reforzar el conocimiento sobre los programas de seguridad alimentaria y nutricional.

2. SITUACIÓN INICIAL

Bolivia registra una elevada prevalencia de desnutrición infantil crónica, sobre todo en menores de cinco años. Esta situación promovió una reflexión de las causas y consecuencias de la desnutrición en la infancia, y la lucha contra la desnutrición se estableció como una prioridad del Gobierno boliviano. La insuficiente disponibilidad de alimentos es provocada por un conjunto de causas interrelacionadas. La producción agropecuaria en la zona se ha estancado en los últimos años, por lo que existe un riesgo de disponibilidad de alimentos (el 30% de los hogares declaran tener déficit de disponibilidad de alimentos durante más de tres meses al año). Además, el inminente cambio climático afecta la producción y la seguridad alimentaria.

Por otro lado, la alimentación diaria de las familias en la región se basa en carbohidratos (papa, chuño, maíz) que, a pesar de ser los alimentos de mayor accesibilidad, no cubren los requerimientos nutricionales que demanda el organismo. Algunos de los factores que generan ese bajo nivel nutricional son: el poco conocimiento sobre cómo cultivar hortalizas y criar pequeños animales de granja; la escasa información sobre los valores nutricionales de los alimentos; los patrones culturales y la influencia generada por la migración, que incentivan la compra y el consumo de alimentos con bajo aporte nutricional en proteínas y micronutrientes (fideo, azúcar, arroz, etc.).

La región seleccionada, habitada por 69.564 personas, predominantemente indígenas, se caracteriza por tener un clima frío, sistemas de producción de auto subsistencia, carencia casi generalizada de agua y servicios básicos, topografía accidentada, suelos áridos y acceso caminero deficiente. El 95% de los hogares se dedican a la actividad agrícola, sin embargo, la escasa tierra productiva y con riego, junto con la falta de asesoramiento técnico y de tecnología, limitan la producción, siendo ésta más baja que la media nacional.

Por estos motivos, se presentaron alternativas de cultivos y crianza de animales que no demandaran mucho espacio y que, a la vez, tuvieran niveles óptimos de nutrientes para favorecer el buen desarrollo y funcionamiento del organismo, especialmente el de las personas más vulnerables como los niños y niñas menores de cinco años, mujeres embarazadas y en etapa de lactancia.

La región seleccionada tenía 69.564 habitantes, predominantemente indígenas, donde el 95% de los hogares se dedican a la actividad agrícola en una tierra árida, un clima frío y una gran escasez en el agua

3. ESTRATEGIA

La intervención tuvo como objetivo fortalecer la capacidad de respuesta local de 22 municipios, en los departamentos de Cochabamba y Chuquisaca, para la ejecución del Programa Multisectorial Desnutrición Cero del Gobierno de Bolivia.

La estrategia del programa giró en torno a tres eje


En una primera etapa, se identificaron las familias con mayor riesgo biológico y social, aquellas que contaban con al menos un niño o niña menor de cinco años y cuya situación alimentario nutricional fuera precaria. Posteriormente, las actividades operativas de campo consistieron en el apoyo a la producción: dotación de semillas y animales menores, preparación de abonos orgánicos, cultivo de hortalizas en huertos y carpas solares, entrega de equipos post cosecha.

Al ser el componente agropecuario uno de los pilares fundamentales del programa, se inició un proceso de sensibilización por parte del equipo técnico del Programa de Apoyo a la Seguridad Alimentaria de Bolivia, para sensibilizar sobre la importancia de trabajar en coordinación con los demás sectores y, particularmente, de orientar sus acciones al logro de resultados más allá de lo productivo, como la mejora de la nutrición de las familias. Es más, un gran acierto de la intervención fue no limitarse a actividades puramente productivas y complementarlas con actividades de educación.

Los eventos de capacitación generaron mucho entusiasmo en las madres por su carácter práctico sobre las mejores formas de preparar alimentos de forma higiénica y con conocimientos sobre su composición nutricional. Por ello, se elaboró una guía de preparación de alimentos para la zona andina de Cochabamba, tomando como base la experiencia de las madres beneficiarias y complementada con los conocimientos de nutricionistas, utilizando únicamente productos locales, especialmente aquellos producidos en las huertas y pequeñas granjas familiares.  Esta guía sirvió para que los conocimientos impartidos pudieran llegar a más personas y seguir difundiéndose. Paralelamente, se seleccionó y capacitó a un grupo de formadores locales para que continuasen con la transferencia de capacidades a las familias.

4. RESULTADOS E IMPACTO

Para evaluar el consumo de alimentos en las comunidades, en la primera etapa de identificación de las familias con mayor riesgo biológico, se encuestó a 959 familias (aproximadamente el 15% de las familias que habían sido capacitadas en educación alimentaria nutricional), de las cuales el 70% afirmó que consumían diariamente uno o más productos de las carpas, huertas y pequeñas granjas familiares.

Tras la intervención, un total de 7.147 familias de los municipios de Arque, Bolívar, Sicaya, Tacopaya y Tapacari pasaron a tener una mayor disponibilidad y acceso a alimentos de alto valor nutricional e inocuos. Adquirieron conocimientos en diez buenas prácticas de alimentación y nutrición, provocando un cambio de actitud.  Como resultado del proceso de capacitación, se logró formar a 6.000 familias y 188 agentes comunitarios y madres promotoras de buena alimentación, así como desarrollar 314 nuevas recetas, que fueron incorporadas poco a poco en la dieta diaria de estas familias. Al menos 21.489 niñas y niños, mujeres gestantes y en periodo de lactancia mejoraron la disponibilidad y el acceso a alimentos en calidad y cantidad. Se redujo en un 30% la prevalencia de la desnutrición crónica en niños y niñas de 6 a 23 meses, en un 50% la anemia en niños y niñas de la misma edad, y el 50% en la prevalencia de anemia en mujeres en edad fértil.

 

La alimentación diaria de las familias en la región se basa en carbohidratos (papa, chuño, maíz)

La alimentación diaria de las familias en la región se basa en carbohidratos (papa, chuño, maíz)

Según la evaluación final del programa, el efecto del componente productivo en las familias beneficiarias fue notable. Los productos fueron consumidos por las familias y los niños y niñas mayores de seis meses, con lo cual se mejoró el acceso y el consumo de una variedad de productos vegetales y ricos en micronutrientes, así como de proteína animal.

Los 24 Consejos Municipales de Alimentación y Nutrición promovieron la participación y la coordinación intersectorial en la ejecución del Programa Multisectorial Desnutrición Cero en 1.146 comunidades de 24 municipios. Se consolidaron cinco asociaciones de productores capaces de producir raciones de alimentos nutritivos, elaborados en base a productos locales con el objetivo de incluirlos en la alimentación escolar y promocionar las compras locales, mejorado los ingresos de los productores.  El programa contribuyó al fortalecimiento de las capacidades de autoridades municipales y actores locales de 24 municipios para el desarrollo de las facultades legislativas y de gestión que garanticen la sostenibilidad de las acciones en la lucha contra la desnutrición. El principal efecto fue fortalecer a los Consejos Municipales de Alimentación y Nutrición, que asumieron el rol de liderar, articular y coordinar las actividades multisectoriales en el programa. El trabajo de la Asociación de Concejalas de Bolivia (ACOBOL) fue fundamental, reflejado en el fortalecimiento de las capacidades autoridades comprometidas con los objetivos del Programa Multisectorial Desnutrición Cero. Se brindó también asistencia técnica al equipo técnico del Programa de Apoyo a la Seguridad Alimentaria de Bolivia, y del Desarrollo Comunitario y Fortalecimiento Institucional.

De manera paralela y teniendo en cuenta que la cuestión del agua se encuentra íntimamente ligada a la seguridad alimentaria, se mejoró el acceso y el uso adecuado de los servicios de agua y saneamiento en 87 comunidades de 17 municipios, a través de la construcción de 84 sistemas de provisión de agua segura. También, se incidió en la promoción de buenas prácticas del uso del agua e higiene en el lavado de alimentos.

5. RETOS

  • Si bien la participación de diferentes agencias de Naciones Unidas demostró ser una metodología multidimensional muy eficaz en cuanto a los resultados, el elevado número de agencias participantes en esta intervención generó incompatibilidades y problemas de comunicación. Esto puso de manifiesto la necesidad de diseñar programas con un número menor de agencias (tres o cuatro como máximo) y de crear una agenda administrativa conjunta que definiese cauces y procedimientos compartidos para reducir costos y gestionar de manera más eficiente. Hay que garantizar que, desde el principio, los programas cuenten con una estrategia de comunicación entre los actores bien definida, que permita transmitir a todos los destinatarios una comprensión del mismo más allá de eventos puntuales de promoción. Por otro lado, es necesario dotar a la coordinación nacional del programa de mecanismos efectivos para exigir el cumplimiento de los compromisos asumidos por cada una de las agencias para garantizar el éxito de los programas.
  • Los diferentes sistemas de gestión administrativa de las agencias de las Naciones Unidas obstaculizaron la fluidez de las actividades, la calidad y la disponibilidad de información financiera.
  • Los hábitos, prácticas y costumbres culturales de la población requieren un proceso prolongado con vistas a conseguir un cambio de comportamiento dirigido a una mejor salud y nutrición.
  • El hecho de implementar el programa en un área geográfica tan extensa añadió un grado extra de dificultad al logro de objetivos, resultados y metas.
  • Un problema fue la falta de información actualizada y veraz que permitiese evaluar el efecto de las actividades de formación y capacitación promovidas en la población destinataria.
  • La evaluación de los resultados, al ser eminentemente cualitativa, contó con limitaciones propias de esta metodología, como la existencia de sesgos de apreciación de los informadores, que podrían afectar la interpretación, así como la falta de representatividad estadística de la “muestra” de municipios.
  • Numerosas madres de niños y niñas menores de cinco años en Chuquisaca manifestaron que la falta de agua es un problema aún no resuelto y que se agudiza en época seca, lo cual repercute negativamente en la aplicación de las prácticas de higiene promovidas por el programa.

6. LECCIONES APRENDIDAS

  • El programa constituye una referencia de la capacidad y el impacto de la ONU cuando sus agencias trabajan de manera coordinada y multidimensional. Cada una aportó su conocimiento y experiencia. Sin embargo, para que la intervención sea exitosa es muy importante que los roles de las distintas agencias sean claros y se establezcan acuerdos sobre los objetivos comunes, consiguiendo un aprendizaje mutuo por parte de las agencias e instituciones vinculadas.
  • La cuestión de la representación dentro la comunidad es siempre problemática. El término “comunidad” a menudo se usa como si representara a una estructura homogénea, clara y definida. Sin embargo, oculta un abanico de intereses particulares en términos de posición económica, condición étnica, equilibro de género y edad. Resulta esencial acercarse a las comunidades teniendo en cuenta estas complejidades y no partir de hipótesis erróneas.
  • La participación y sensibilización de todos los actores involucrados en el programa fue clave para conseguir el apoyo y las alianzas con los municipios. Es importante respetar los procesos y tiempos diferentes de cada uno de los actores, para evitar la sobrecarga de actividades, planificando adecuadamente los tiempos y acciones con cada uno de ellos.
  • En la mayoría de los países, en materia de políticas públicas, las acciones sobre seguridad alimentaria y nutricional se orientan mediante planes verticales que abordan el problema desde la perspectiva exclusiva de cada temática: como salud, agricultura, educación e infancia. Carecer de una política pública horizontal sobre nutrición acarrea problemas de coherencia, articulación y coordinación, generando duplicidades de esfuerzos y un uso ineficiente de los recursos.
  • La toma de decisiones demasiado centralizada debilita la gestión y la apropiación de las intervenciones a nivel departamental y municipal. La articulación intersectorial es factible en los niveles locales, y se hace más difícil a medida que se llega a niveles departamentales, complicándose más aun en el nivel central.
  • La formación es la estrategia clave que permite a actores y beneficiarios comprender la importancia y los beneficios de los programas, así como conceptos relevantes tales como seguridad alimentaria y desnutrición, adaptándolos a su contexto. Es importante instaurar un proceso de formación continuada en las intervenciones de desarrollo.
  • El acompañamiento regular a las familias y comunidades es esencial para mejorar las condiciones de vida y la adopción de buenas prácticas de salud, alimentación, higiene y cuidado infantil.
  • La ubicación remota de muchas comunidades conlleva que no haya muchos profesionales dispuestos a correr riesgos para compartir experiencias con estos grupos y capacitarlos. Por tanto, cuando se trata de comunidades indígenas, es absolutamente necesario fortalecer las capacidades locales para llevar a cabo estas actividades y asegurar su éxito sea sostenible en el tiempo.
Las familias beneficiarias recibieron huertas organizadas con un amplio abanico de semillas y animales para consumo

Las familias beneficiarias recibieron huertas organizadas con un amplio abanico de semillas y animales para consumo


7. SOSTENIBILIDAD Y POTENCIAL DE RÉPLICA

  • Las prácticas impulsadas pueden constituir una referencia para el resto de proyectos de desarrollo que se ejecuten en Bolivia, pero también para otros países. Esta intervención es especialmente relevante por la participación y el empoderamiento comunitario, principalmente de los grupos indígenas. En la toma de decisiones, las comunidades no fueron consideradas como simples beneficiarias sino como colaboradoras y gestoras de su propio desarrollo. Esto sirve para generar, poco a poco, cambios desde la base de la sociedad que luego van trasladándose a las instituciones públicas. Es precisamente esta apropiación una cuestión vital de cara a la sostenibilidad de las acciones.
  • Las actividades productivas iniciadas se consideran sostenibles al haber estado complementadas con procesos de capacitación. Las familias beneficiarias reconocen las ventajas de contar con carpas solares, huertas organizadas con un amplio abanico de semillas y animales para consumo. Además, poseen el conocimiento para sostener los avances, que se complementó con la creación de la guía de preparación de alimentos. La producción de documentos educativos que pueden transferirse entre la población gratuitamente multiplica el impacto de las acciones y su replicabilidad.
  • Paralelamente, la capacitación del equipo técnico del Programa de Apoyo a la Seguridad Alimentaria de Bolivia y de los técnicos de Desarrollo Comunitario y Fortalecimiento Institucional es un elemento clave para la sostenibilidad de las acciones emprendidas. Por otra parte, la mayoría de las agencias de la ONU continuarán apoyando estas actividades con recursos propios u otras fuentes de financiamiento. Este es el caso de UNICEF, OMS y UNFPA. Al mismo tiempo, según los alcaldes entrevistados, la asignación de presupuestos en los planes operativos anuales de los municipios para la continuación de parte de las actividades está prevista, lo que supone la posibilidad de mejorar la sostenibilidad de las acciones emprendidas.
Bolivia registra una elevada prevalencia de desnutrición infantil crónica, sobre todo en menores de cinco años

Bolivia registra una elevada prevalencia de desnutrición infantil crónica, sobre todo en menores de cinco años