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Octubre 18, 2017
Mujeres colombianas cultivan café, elaboran paz



Almaguer es un municipio rural en el exuberante macizo colombiano en el suroeste del país. El pintoresco paisaje de montañas verdes y fértiles valles salpicados de pequeños asentamientos en la región de El Cauca ha sido uno de los escenarios del atroz conflicto armado que ha sufrido Colombia durante 50 años. A medida que el conflicto llega a su fin, gracias el acuerdo de paz firmado a fines de 2016, las mujeres del lugar se disponen a construir un futuro pacífico y próspero para sus comunidades. Después de todo, sin medios de vida ni ingresos dignos, ¿cómo podría mantenerse la paz?

Mercedes Ruiz, una pequeña plantadora de café, es una de ellas. El año pasado, junto a otras 600 mujeres indígenas y rurales del municipio también plantadoras de café, y con el apoyo de ONU Mujeres en el marco del programa conjunto del Fondo ODS en Colombia, fundaron la Asociación de Mujeres Rurales Almaguereñas (AMURA). Las mujeres han cultivado café durante generaciones, pero tenían un conocimiento limitado de cómo comercializar su producto. También carecían de poder de decisión dentro de la familia y en el comercio del café.

"Decidimos organizarnos porque nuestras voces no se estaban teniendo en cuenta", explica Ruiz. Cuando las mujeres comenzaron a organizarse, al principio sus familias se opusieron a la idea de una asociación de mujeres. "Dijeron que dejaba a la familia con demasiada frecuencia [por ir a las reuniones] y descuidaba mis obligaciones en el hogar", recuerda Ruiz. Sin embargo, las mujeres se sentían decididas a mejorar su situación social y económica.


Mercedes Ruiz. Foto: ONU Mujeres/Laura Soriano

 

En 2016, Ruiz, junto con otras mujeres líderes rurales de la región, fue invitada a participar en talleres de liderazgo realizados por un socio de desarrollo local, Fundación Estrella Orográfica del Macizo Colombiano (FUNDECIMA), con el apoyo de ONU Mujeres y otras agencias de la ONU asociadas al programa del Fondo ODS. En los talleres, las mujeres aprendieron cómo elaborar estrategias colectivamente, cómo preparar e implementar planes de negocios para sus iniciativas y cómo hacer que su negocio sea eficiente.

"Nuestra idea es fortalecer las propuestas existentes de las organizaciones de mujeres", explica Andrea Villareal, de ONU Mujeres. "El programa de liderazgo apunta no solo a mejorar el acceso de las mujeres a los recursos económicos, sino que las empodera para que puedan influir en las decisiones económicas y políticas que afectan su vida y asegurarse de que sus contribuciones a la economía de la región sean valoradas".

Ruíz confirma que "hemos comenzado a ser más activos en los procesos de planificación del municipio. Sabemos que esto es importante para garantizar que los procesos de paz y desarrollo en la región funcionen para las mujeres".

Las miembros de su asociación celebran reuniones periódicas con las autoridades municipales locales y, en 2016, se adoptó con éxito un decreto municipal propuesto por ellas para institucionalizar la conmemoración del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.

La formación también impulsó la involucración de líderes locales masculinos y familiares de los participantes para aumentar su conciencia sobre los derechos de las mujeres, combatir la violencia contra las mujeres y redistribuir el trabajo de cuidado no remunerado de las mujeres. Juntos, mujeres y hombres aprendieron sobre los beneficios del empoderamiento económico de las mujeres y sobre cómo transformar los roles de género y las prácticas culturales que frenan a las mujeres.

Nuestra idea es fortalecer las actuales propuestas de organizaciones de mujeres.

Andrea Villareal
ONU Mujeres

"La participación de los hombres ha sido muy útil. Nos ayudó a crear una conciencia colectiva sobre los derechos de las mujeres", explica Olga Truque, coordinadora del proyecto de FUNDECIMA.

Ruiz confirma que los miembros de su familia han empezado a realizar tareas domésticas y ahora apoyan su papel fuera del hogar: “Mi hijo de 18 años me anima a educarme y trabajar en la comunidad. Mi esposo me apoya y me da la fuerza para continuar con este proyecto".

Hoy, las mujeres productoras de café en Almaguer están entusiasmadas con las nuevas máquinas para tostar y moler café que llegarán pronto a su fábrica de procesamiento. Están aprendiendo sobre la nueva tecnología que mejorará el procesamiento del café y ya planean cómo van a comercializar sus productos.

"Aún no tenemos etiquetas para los diferentes productos, pero estas son las cosas en las que ya hemos empezado a pensar gracias a la formación que hemos recibido", dice Ruiz. "Ahora entendemos que las mujeres con poder pueden contribuir no solo a nuestras familias , sino también a nuestras comunidades", concluye.

  

Esta es una versión editada de una historia publicada por ONU Mujeres, el 13 de octubre de 2017. Léala aquí