Octubre 18, 2018
El comercio justo de quinua multiplica las oportunidades en Perú



La quinua era considerada hasta hace no tanto una comida para pobres. Hoy es la estrella de los platos gurmé y el alimento de los astronautas de la NASA. Un meteórico ascenso que ha disparado el precio de este tradicional grano andino en el mercado internacional desde comienzos de siglo, pero que sin embargo no ha logrado impulsar la  economía de los productores de Perú al mismo nivel. Ante esta situación, campesinos de las regiones Puno y Ayacucho decidieron asociarse hace dos años y promocionar la calidad de este grano ancestral como palanca para el desarrollo de sus comunidades, gracias a una iniciativa del Fondo de Naciones Unidas para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Fondo ODS).

La quinua cuesta en los supermercados europeos y estadounidenses alrededor de 15 dólares el kilo, mientras los productores andinos apenas reciben 4 soles (1,22 dólares) por kilo. “La cadena de valor de la quinua agrupa a muchos pequeños productores en situación de pobreza, por lo tanto, contribuir a que se pueda producir con mayor efectividad y eficiencia tiene un impacto en la mejora de la calidad de vida de los campesinos. Además, esta cadena es especial, puesto que tiene un valor nutricional muy alto y goza de un posicionamiento muy bueno a nivel internacional”, explica Miguel Maldonado, coordinador nacional del programa conjunto Granos Andinos. El proyecto busca además revalorizar la riqueza cultural de la quinua, cultivada hace más de 7.000 años, y rescatar los saberes ancestrales.


El programa está impulsado y cofinanciado por el Fondo ODS e implementado por tres agencias de las Naciones Unidas (FAO, OIT y UNESCO), y cuenta con la participación de Cooperación Española a través del Fondo ODS. En dos años ha logrado capacitar a más de 2.000 productores en cultivo de quinua orgánica y comercializar 154 toneladas métricas con una mejora en promedio del 13% por encima del precio en las ventas individualizadas. “Ha habido un cambio en la venta y comercialización de la quinua que producimos. El año pasado pudimos vender el kilo a 4,50 soles a una empresa de Lima, mientras el precio de compra en el mercado local está a 3,70 soles/kilo. Ha habido un beneficio extra para los productores”, explica Jenny Arapa, auditora interna de certificación orgánica de Puno.

Pero el objetivo no solo es exportar al mercado internacional. Fomentar el consumo nacional de este grano andino contribuiría no sólo a impulsar el desarrollo de los productores, sino a acabar con la malnutrición y garantizar la seguridad alimentaria. “Queremos que el país y Ayacucho consuma su quinua, y también que sea empleada en los programas sociales. De nada sirve que hablemos de la quinua como una fuente de proteínas y vitaminas si no lo estamos consumiendo”, explica Marco Antonio García, presidente del Centro Regional de Competitividad e Innovación de los Granos Andinos de Ayacucho.

El cambio en la venta y comercialización de la quinua que producimos ha generado beneficios extra para los productores

Jenny Arapa
Auditora de certificación orgánica en Puno

El director de la OIT para los países andinos, Philippe Vanhuynegem, remarca que cuando aumenta la productividad de la quinua se necesita asegurar un acceso de mercado, por lo tanto, resulta fundamental fortalecer el asociatividad y cooperativismo. Este es el camino que han seguido un grupo de productores puneños que se unieron para crear la marca colectiva Aynoka, con el objetivo de potenciar la comercialización de su semilla. “El beneficio de esta marca es que vamos a vender quinua orgánica de Puno. La creamos por la elevada competencia en el mercado, y las elevadas exigencias”, declara Gino Garré, gerente de la planta de Agroindustrias El Altiplano, una de las empresas que conforman esta iniciativa.

“La quinua es un cultivo que tiene un conjunto de valores económicos, culturales y productivos, y es fundamental para garantizar la seguridad alimentaria y erradicar el hambre”, manifiesta María Elena Rojas, representante de la FAO. El ancestral grano de oro andino abre una oportunidad de desarrollo para las comunidades andinas que esperan poder beneficiarse de este ‘boom’ económico que ha revolucionado el mercado internacional, pero no ha logrado despegar económicamente a las comunidades donde originariamente cultivan este producto.