Estudio de Caso

Participación de las mujeres en la estabilización y prevención de conflictos en la región de Kivu del Norte


SDGs ADDRESSED

Objetivo 5: Igualdad de género Objetivo 8: Trabajo decente y crecimiento económico Objetivo 16: Paz, justicia e instituciones fuertes

Este estudio de caso se basa en las lecciones aprendidas del Proyecto de apoyo a la estabilización y la prevención de conflictos en Kivu del Norte, República Democrática del Congo
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SECCIONES

1. RESUMEN

El programa conjunto “Proyecto de apoyo a la estabilización y la prevención de conflictos en Kivu del Norte” tuvo como objetivo contribuir a mejorar la seguridad y la estabilización en la conflictiva provincia de Kivu del Norte, en la República Democrática del Congo. Adoptó un enfoque integral y multisectorial respecto a la prevención de conflictos y construcción de la paz basado en el análisis de conflictos. El proyecto enfocó su labor en la reinserción de los retornados (excombatientes y personas desplazadas) y de las supervivientes de actos de violencia sexual, en la mejora de la capacidad de las comunidades para absorber a los retornados y facilitar medios de subsistencia, y en iniciativas de prevención basadas en la comunidad. Se dedicó una atención especial a las necesidades, participación y empoderamiento de las mujeres vulnerables, incluidas las supervivientes de actos de violencia sexual, viudas, mujeres cabeza de familia y mujeres con pocos recursos.

 

Agricultor de Kivu del Norte

Agricultor de Kivu del Norte

2. SITUACIÓN INICIAL

La República Democrática del Congo (RDC) es uno de los países más pobres del mundo. Sus indicadores de desarrollo humano se encuentran entre los más bajos de todo el planeta. Además de las causas estructurales que subyacen en estos datos, los años de enfrentamientos armados han afectado gravemente al país y han causado, tanto de manera directa como indirecta, más de 5,4 millones de muertos desde 1998. Según un informe del Comité Internacional de Rescate, publicado en diciembre de 2007, 45.000 personas morían mensualmente y la inseguridad imperaba en la mayor parte del país. El tema de la estabilización y la paz en la zona oriental de la RDC aun era un gran reto para el país. En el territorio de Beni, que era la zona de intervención del programa, la situación de desplazados y retornados era la siguiente:


Especialmente preocupantes eran las amenazas a la seguridad de las mujeres en las operaciones militares. Con unos índices alarmantemente altos de violencia sexual, fueron las mujeres las que asumieron en gran medida la responsabilidad de cuidar y sacar adelante a sus hijos. Esta responsabilidad se veía afectada por unas enormes limitaciones en el acceso a recursos como la tierra.

Las actividades económicas del territorio de Beni dependían sobre todo de la agricultura, la ganadería y el comercio. El sistema agrario, dominado por la agricultura de subsistencia, consistía en pequeños agricultores que utilizaban técnicas tradicionales de cultivo (azadas, machetes, coupe-coupe, etc.) con escasos resultados. El desarrollo de la agricultura estaba limitado por la falta o el mal estado de las carreteras de servicio para la agricultura, la falta de semillas mejoradas, de fertilizantes y de apoyo a la agricultura, así como por la carencia de crédito para esta actividad. Los dos principales obstáculos para el desarrollo de la ganadería eran la falta de productos veterinarios y la continua inseguridad con la presencia de grupos armados que robaban el ganado.

A nivel social, la situación en los sectores de sanidad y educación estaba marcada por la falta de infraestructuras (edificios ruinosos que ya no cumplían con las normas de edificación) y equipamiento.

La situación de la mujer también estaba caracterizada por su ausencia en los niveles de toma de decisiones. Las tradiciones locales no favorecían la inclusión de la mujer en la toma de decisiones porque el papel principal que se le atribuía era cuidar de los niños y hacer las tareas del hogar.

Fue en este contexto que, en 2009, socios internacionales pusieron en marcha un programa integral destinado en la estabilización y reconstrucción de la zona oriental de la RDC. Se trata del Plan de Estabilización y Reconstrucción para la zona oriental de la República Democrática del Congo (STAREC). En el año 2009 y dentro del marco de este programa, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) lanzaron el programa destinado a la revitalización económica, la restitución de los servicios sociales y la promoción de la cohesión social como vectores de la consolidación de la paz en el territorio de Beni.

3. ESTRATEGIA

El objetivo del programa fue contribuir a mejorar la seguridad y la estabilidad en la provincia del de Kivu del Norte, en la RDC. A través de un enfoque global y multisectorial, el programa buscó contribuir a la seguridad y estabilización de la población en Kivu del Norte. Se requirió una representación paritaria de mujeres en todos los órganos de la comunidad en los que se basaba el programa (redes de apoyo a la comunidad, comités de saneamiento, comités de gestión, organizaciones de agricultores/productores y otros). Con el objetivo de superar las discriminaciones estructurales que tendían a excluir a las mujeres de las esferas de información y toma de decisiones, se hicieron esfuerzos para que las mujeres estuvieran involucradas en todas las fases del programa, desde el análisis inicial hasta la planificación, la implementación y la monitorización.

Programas económicos

Los centros comunitarios polivalentes (Centre Communitaire Polyvalente, CCP) estuvieron en el centro de la estrategia de género desarrollada por el programa. Los CCP eran un servicio de apoyo global destinado al empoderamiento de las mujeres mediante la prestación de servicios sociales como asistencia psicológica, sobre todo para las supervivientes de violencia sexual, alfabetización y atención infantil, así como la promoción de actividades generadoras de ingresos. Basándose en iniciativas locales previas, se construyeron tres nuevos centros comunitarios en el marco del programa. Se fomentó activamente la participación de las mujeres en las estructuras de gestión de los centros. Como consecuencia de esto, en los CCP respaldados casi el 50% de los miembros de sus juntas directivas eran mujeres. Dentro del marco de los CCP, se facilitó formación técnica, equipamiento y suministros iniciales para emprender actividades generadoras de ingresos. Estas actividades generadoras de ingresos apoyadas por los centros comunitarios polivalentes (como costura y confección, producción de jabón, bordado, tejido, etc.) eran, en su mayoría, organizadas por mujeres, sobre todo mujeres supervivientes de violencia sexual. En total, 627 personas (488 mujeres y 139 hombres) participaron en estas actividades ligadas a  los CCP. Se construyeron tres mercados en el territorio de Beni, con al menos el 50% de los participantes mujeres. La seguridad de la tenencia fue esencial en un territorio donde el acceso a la tierra era muy limitado.

El programa también fomentó la creación y el fortalecimiento de mutuas de solidaridad (Mutualités de Soidarité, MUSO), grupos solidarios de ahorro y crédito formados por unas 20 personas cada uno. Estos grupos eran un mecanismo para atraer a las instituciones de microcrédito para atender a los grupos que, hasta entonces, no habían tenido acceso o habían tenido un acceso muy limitado a estas instituciones. En colaboración con otro proyecto, el Programme d’appui au sector de la microfinance (PASMIF, Programa de apoyo al microcrédito), se establecieron más de 200 mutuas de solidaridad (formadas en más de un 75% por mujeres) en el territorio de Beni. Esto permitió el acceso de las mujeres a pequeños préstamos para ayudar a cubrir sus necesidades familiares, contribuir a la construcción de sus hogares, adquirir pequeños animales y facilitar la educación de sus hijos, entre otras cosas.


Servicios sociales

La radio comunitaria jugó un papel fundamental en la promoción de la igualdad de género dentro de las comunidades a las que el programa iba dirigido. El programa puso en marcha una nueva emisora de radio comunitaria (en Isalé) y fortaleció otra que ya existía previamente (en Beni) con el objetivo de promover el diálogo sobre la resolución pacífica de conflictos, la consolidación de la paz, y la reinserción social dentro de las comunidades, así como las opiniones sobre la escolarización de las niñas y el matrimonio prematuro. Para conseguirlo, el programa apoyó la creación de varios grupos de escucha colectiva y de cinco núcleos de alianza comunitaria (Noyaux d’alliance communitaires, NACs), formados en un 50% por mujeres, a las que se alentó a tener un papel activo en la comunidad. Las dos emisoras de radio comunitarias también incluyeron un gran número de mujeres y niñas como periodistas y en sus comités gestores.

Para facilitar la comprensión de la situación de las mujeres y para abordar problemas específicos de protección, el programa promovió la creación de foros de juventud y de mujeres, como espacios donde las mujeres podían debatir abiertamente sobre sus preocupaciones. En total, se pusieron en  marcha 20 foros de mujeres y 11 de juventud. Además, se crearon 21 comités locales contra la violencia sexual.

Se construyeron y equiparon cuatro centros de salud, un centro de nutrición y dos unidades de salud. Esto permitió una mejora en los índices de vacunación de los niños y en la asistencia prenatal de las madres. Por ejemplo, en el Centro de Salud Mbutaba 2, el uso de los servicios de maternidad se incrementó del 30% al 50%.

El filtrado de las aguas de manantial y el desarrollo de puntos de suministro de agua sostenibles (manantiales o pozos), contribuyeron a una reducción considerable de las enfermedades relacionadas con el consumo de agua en mal estado. El suministro de 3.500 azulejos para aseos domésticos y la construcción de aseos en escuelas y centros de salud mejoró el saneamiento local en las aldeas. Para ello, se consultó sobre todo a las mujeres sobre la elección del emplazamiento y tipo de infraestructuras.

A los cursos de alfabetización asistieron 103 personas (84 mujeres y 19 hombres). Aprender a leer y a escribir animó a las mujeres de las comunidades rurales a participar en actividades comunitarias.

 

4. RESULTADOS E IMPACTO

Todas las acciones llevadas a cabo en el marco del programa pusieron una atención especial en la promoción del empoderamiento de las mujeres y niñas y el fortalecimiento de su liderazgo y participación en espacios locales de toma de decisiones. El análisis de los datos recogidos muestra que el programa contribuyó a desencadenar cambios en términos de la posición de las mujeres y de igualdad de género en las comunidades, aunque estos cambios eran, al principio, pequeños. Los cambios observados se pueden agrupar en tres categorías principales: empoderamiento de las mujeres en el control de su propio destino, fortalecimiento de las capacidades de las mujeres y cooperación entre mujeres y hombres.

La participación de las mujeres en el programa las ayudó a reconocer que tienen valor y que podían contribuir de manera substancial a la vida de la comunidad. Uno de los mayores logros del programa fue permitir que las mujeres expresaran sus preocupaciones dentro de la comunidad. En el territorio de Beni, las costumbres locales no permitían que las mujeres se expresaran. Solo los hombres podían hablar. Los CCP y los foros de mujeres ofrecieron a estas una oportunidad para hablar sobre sus problemas y preocupaciones.

La mayoría de las actividades de los centros comunitarios polivalentes, sobre todo las generadoras de ingresos, no solo estaban integradas por muchas mujeres (a veces, más de la mitad del grupo) sino que también fueron dirigidas mayoritariamente por ellas. Esto permitió a las mujeres tener un impacto en las decisiones dentro de estas organizaciones y defender así sus intereses dentro de la comunidad. El concepto de paridad empezó a ser admitido y aceptado en la comunidad, incluso por parte de los hombres.

Los CCP y las actividades generadoras de ingresos ligadas a ellos fueron diseñados para empoderar a las mujeres para tomar las riendas de su vida y ser autónomas. Generalmente, en el territorio de Beni, aunque las mujeres contribuían al presupuesto familiar a través de su trabajo, normalmente no tenían acceso a él, ni se las consultaba sobre cómo los hombres disponían de él. El programa no solo apoyó a las mujeres para que iniciaran actividades generadoras de ingresos y poner así recursos en sus propias manos, sino que también fortaleció las capacidades de las mujeres para gestionar estos recursos en beneficio de toda la familia. Esto también se tradujo en la reformulación de actitudes en la familia, y resultó en un mayor respeto de los hombres hacia sus esposas.

La población del territorio de Beni, que es rural, es en su mayoría, analfabeta, sobre todo la población femenina. Uno de los principales logros del programa fue su contribución al fortalecimiento de las capacidades de las mujeres y las niñas como resultado de su participación en cursos de formación técnica, de formación en gestión y de alfabetización. De una manera similar, la campaña de sensibilización de la radio comunitaria contribuyó a un incremento en la escolarización de las niñas y esta, a su vez, a una disminución de los matrimonios prematuros. También se dieron importantes cambios de conducta entre los hombres. En muchos casos, fueron los primeros en animar a sus esposas a participar en actividades comunitarias, en particular, en los centros comunitarios polivalentes y en actividades de generación de ingresos.

Dentro del marco del programa se firmaron 43 contratos de cesión de tierras, asegurando 172 hectáreas para 3.124 familias, de las que 1.643 (el 53%), tenían al frente a mujeres

 

Se consiguió la reinserción de 7.500 personas retornadas, sobre todo excombatientes de ambos sexos, personas desplazadas internas, mujeres asociadas con fuerzas y grupos armados y mujeres víctimas de violencia sexual. Se ofreció apoyo directo a 1.250 cabezas de las unidades familiares más vulnerables, dando prioridad a mujeres cabeza de unidad familiar y madres. Se calcula que la revitalización de las economías locales tuvo efecto sobre unas 100.000 personas.

Se revitalizó y mejoró la producción agrícola para crear alternativas económicas al reclutamiento de hombres y niños por parte de milicias. Unas 18.000 personas se beneficiaron del apoyo directo a 3.000 cabezas de familia. La construcción de mercados ayudó en la comercialización de la producción agrícola.

Los sectores de la producción alimentaria y hortofrutícola se fortalecieron para beneficiar a poblaciones vulnerables, mayoritariamente mujeres retornadas. El soporte técnico de alta calidad ayudó a lograr un incremento sustancial de la productividad y facilitó la comercialización de la mitad de la producción. Los agricultores reinvirtieron sus beneficios pero también los utilizaron para pagar las tasas escolares y los gastos médicos.

Las instalaciones sanitarias del gobierno fueron rehabilitadas mediante la construcción y equipamiento de puestos y centros de salud y la formación de personal sanitario.

La salud pública se mejoró mediante el fomento de hábitos higiénicos y un aumento del acceso al agua potable y al saneamiento (se construyeron 12 bloques de letrinas y ocho bloques de duchas en centros de salud y también se construyeron letrinas en mercados, escuelas y en más de 3.500 viviendas).

La participación de las mujeres en el programa las ayudó a reconocer que tienen valor y que podían contribuir de manera substancial a la vida de la comunidad. Uno de los mayores logros del programa fue permitir que las mujeres expresaran sus preocupaciones dentro de la comunidad

Se potenció el acceso a la educación y su calidad mediante la construcción y el equipamiento de escuelas y la formación de profesores, directores y asociaciones de padres. Se construyeron siete escuelas con seis aulas cada una, se dio formación a 56 administradores escolares y se distribuyeron 2.800 kits para alumnos, 7 conjuntos de recursos didácticos y 7 conjuntos de material recreativo.

La participación de las mujeres en el programa las ayudó a reconocer que tienen valor y que podían contribuir de manera substancial a la vida de la comunidad. Uno de los mayores logros del programa fue permitir que las mujeres expresaran sus preocupaciones dentro de la comunidad

5. RETOS

El mal estado de la carretera entre Beni y Kamango dificultó en gran manera la monitorización de las misiones en esta área y ralentizó la implementación del programa.

El deterioro de las condiciones de seguridad debido a la presencia de grupos armados limitó el acceso en algunas rutas. Esto provocó la ralentización de la implementación del programa en las áreas afectadas.

También, hubo retrasos en la organización de misiones conjuntas para visitar los emplazamientos debido a restricciones de seguridad (dificultades para conseguir escoltas militares).

6. LECCIONES APRENDIDAS

Las mujeres, a través de sus actividades, pudieron contribuir a la vida familiar y comunitaria, y ya no fueron excluidas de las decisiones relacionadas con el uso del dinero. Esta es un área que necesita más trabajo y sensibilidad, para que el empoderamiento de las mujeres no sea percibido por los hombres como una pérdida de su poder, sino como una manera de facilitar a las mujeres los medios para contribuir al crecimiento de la familia y la comunidad en beneficio de todos.

La radio comunitaria fue el medio por excelencia para promover cambios en las áreas rurales, donde las tradiciones sociales y culturales pervivían para desventaja de niñas y mujeres. Prueba de ello fue el considerable incremento de la matriculación de niñas en las escuelas tras las sesiones de sensibilización, los debates comunitarios, las campañas sobre la importancia de la educación de las niñas y la información y debates celebrados en los foros de la radio comunitaria.

La implicación de las autoridades y los líderes locales también contribuyó a las actividades planificadas dentro del programa y facilitó un mejor entendimiento para una final apropiación local del programa. A pesar de las muchas dificultades en la implementación de varias actividades del programa, la facilidad en la colaboración con las autoridades locales permitió que se alcanzaran casi todos los resultados esperados.

 

7. SOSTENIBILIDAD Y POTENCIAL DE RÉPLICA

El cambio social es un proceso a largo plazo. Por eso, los cambios de conducta desencadenados en el territorio de Beni se deben apoyar con respeto hacia el peso de las costumbres locales. El papel que han jugado las mujeres en las estructuras donde están representadas se debe consolidar, dado el estatus tradicional de las mujeres en las comunidades rurales, que estaban caracterizadas por la resistencia a la innovación. Para mantener los cambios iniciales en la promoción de la mujer y en la igualdad de género, se deben hacer más esfuerzos para apoyar a los CCP y a otras estructuras y servicios que el programa ha puesto en marcha. La implicación de las autoridades locales y de la sociedad civil es de una importancia capital.