Agosto 11, 2017
Mujeres cabezas de familia alivian la malnutrición infantil en Paraguay



A los esfuerzos decididos que ha venido realizando Gobierno de Paraguay en las últimas décadas para reducir los preocupantes niveles de desnutrición infantil y materna en el país, se sumó hace dos años un programa impulsado por el Fondo de Naciones Unidas para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Fondo ODS), implementado conjuntamente por agencias de la ONU, socios nacionales y locales, y organizaciones indígenas y de la sociedad civil. Paraguay protege, promueve y facilita el cumplimiento efectivo del derecho a la alimentación y a la seguridad alimentaria y nutricional en poblaciones priorizadas en situación de vulnerabilidad ha apoyado a las poblaciones indígenas de tres regiones rurales del país altamente vulnerables –Presidente Hayes, Caaguazú y Caazapá- con un enfoque de derechos y de diversidad cultural, y centrando sus esfuerzos en apoyar a quienes consideran una piedra angular para aliviar la desnutrición infantil: las mujeres rurales jefas de hogar.

Paraguay ha registrado desde 1997 notables progresos en la reducción de la pobreza extrema, que lamentablemente no han beneficiado a las áreas rurales del país, donde cuatro de cada diez paraguayos no dispongan de ingresos suficientes para resolver sus necesidades básicas y las de sus familias. Esta realidad afecta dramáticamente a los niños, niñas y adolescentes. Los datos son alarmantes, más de un millón se encuentran en situación de pobreza infantil, de los cuales alrededor de 600.000 viven en zonas rurales, y más del 60% están en situación de pobreza extrema. Entre los niños y niñas indígenas la situación es, si cabe, más alarmante: la pobreza extrema afecta a casi siete de cada diez y la desnutrición crónica, a casi la mitad de ellos. A esto se suma que 3 de cada 10 mujeres embarazadas presentan bajo peso, aumentando el riesgo de dar a luz a recién nacidos con peso deficiente y mayores posibilidades de enfermar y morir.

Pese a no estar siempre reconocidas como tal, las mujeres desempeñan un papel fundamental en la producción de alimentos y en la generación de ingresos, aportando significativamente a la seguridad alimentaria de sus familias. Este papel clave de las mujeres como productoras y reproductoras no siempre es visibilizado y reconocido en las políticas públicas dirigidas a la salud nutricional, al desarrollo rural en general, y en particular a la promoción de la agricultura familiar. La tendencia general es minusvalorar a las mujeres, su rol en el abordaje de la unidad familiar y en general su participación social, invisibilizando sus necesidades e intereses específicos, con lo cual no pueden ser objeto de medidas específicas que favorezcan el desarrollo de sus capacidades y empoderamiento.


Protagonistas en sus comunidades

Por ello, el programa ha centrado sus esfuerzos en fortalecer la participación y formación de las mujeres en comunidades rurales en las políticas, planes y programas impulsados por las instituciones peruanas, especialmente fomentando su participación en espacios de decisión (por ejemplo las comisiones de agua y saneamiento) para que ellas pudieran tener mayor protagonismo en el espacio público. También, ha apoyando la creación y fortalecimiento de las organizaciones de comunidades indígenas, ha instalado mesas de diálogo social participativo en los distritos, ofrecido talleres sobre seguridad alimentaria y nutricional con enfoque de derechos y género, además de otros en capacitación en liderazgo y emprendeduría.

Asimismo, estas actividades se han complementado con un refuerzo de la agricultura familiar y la producción indígena, sumando un total de beneficiarios de unas 12.600 familias de agricultores y 2.430 familias indígenas. El programa compartió con estas familias mejores metodologías de producción, así como sobre diversificación de los alimentos y su comercialización, siempre con un fuerte protagonismo de las mujeres, como por ejemplo, los programas de capacitación sobre agroecología para mujeres indígenas y campesinas.

A finales de verano, el programa evaluará en qué medida los niños y las niñas menores de cinco años y las madres han disminuido sus índices de malnutrición desde este modelo de enfoque de derechos, género y respeto a las diferentes culturas en los distritos de Presidente Hayes, Caaguazú y Caazapá; así como la adopción de las mujeres y hombres agricultores familiares a las nuevas técnicas y herramientas para la producción de alimentos. Con mujeres al frente de esta tarea, el futuro se antoja más esperanzador.

Más sobre el programa

El programa conjunto “Paraguay protege, promueve y facilita el cumplimiento efectivo del derecho a la alimentación y a la seguridad alimentaria y nutricional en poblaciones priorizadas en situación de vulnerabilidad” es una iniciativa del Fondo ODS donde participan las agencias OMS, UNICEF, FAO y PMA, el Gobierno de Paraguay, gobiernos locales y colectivos indígenas y de la sociedad civil, además del apoyo de Cooperación Española a través del Fondo ODS. El programa, cuyo presupuesto total es de 3 millones de dólares, comenzó en el 1 de abril de 2015 y concluyo el pasado 31 de julio de 2017.