Abril 4, 2017
La lucha por la igualdad de género a través cinco mujeres en cinco programas del Fondo ODS



El empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género son fundamentales para acelerar el desarrollo sostenible. Sin embargo, aún existen grandes obstáculos que impiden estos objetivos: desde la violencia y la explotación sexual, a la división desigual del trabajo no remunerado o la discriminación en la toma de decisiones en el ámbito público. Poner fin a todas las formas de discriminación contra mujeres y niñas no es solo un derecho humano básico, sino que además tiene un efecto multiplicador en todas las demás áreas del desarrollo.

Tras la celebración en Nueva York de la 61ª reunión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, cinco mujeres de cinco países distintos, todas ellas participantes en programas del Fondo para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Fondo ODS), un fondo interagencial de la ONU creado gracias a la contribución inicial del gobierno español, ilustran algunos de los desafíos que muchas mujeres en todo el mundo afrontan cada día para lograr la igualdad.


En Bangladesh, solo una cada tres mujeres rurales participa en el mercado de trabajo, frente a cuatro de cada cinco hombres. Esta realidad afecta especialmente a los hogares vulnerables encabezados por mujeres viudas, divorciadas o abandonadas. El Fondo ODS está creando oportunidades de empleo e ingresos para mujeres de hogares ultra-pobres y mejorando su acceso a servicios de protección social. Una de estas mujeres es Anowara, empleada doméstica desde niña que a los 15 años huyó de su trabajo en Dhaka, la capital, después de extraviar 100 takas (apenas un euro), ante el temor a una paliza segura. Regresando a su aldea natal, fue asaltada por tres desconocidos y pocos meses después de casarse, su marido la abandonó a ella y a su hija. Tras años de infortunio, malviviendo de la caridad de los vecinos, el programa del Fondo ODS en Bangladesh ha permitido a Anowara encontrar un empleo en el mantenimiento de obras públicas locales. Hoy, dispone de una cuenta bancaria para gestionar sus ingresos y, con los ahorros de su sueldo, tiene previsto comprar animales y un lote de tierra donde construir su nuevo hogar. Por primera vez, tiene libertad para ir a donde quiera, conoce sus derechos como ciudadana y sabe cómo acceder a los servicios del Gobierno. "Cuando miro al río Dudhkumar (el Río de la Leche que baña su aldea natal), toda esa agua me parecen lágrimas. El programa me ha ayudado a escapar de mi frustración y construir una vida digna para mi hija y para mí", dice Anowara. Un total de 2.592 mujeres han participado en el programa SWAPNO del Fondo ODS en Bangladesh.

En Etiopía, las mujeres rurales tienen acceso desigual a la propiedad de la tierra, las oportunidades económicas, el sistema de justicia y los activos financieros. Las mujeres agricultoras desempeñan hasta el 75% de la mano de obra agrícola pero sólo poseen el 18,7% de las tierras agrícolas en el país. El Fondo ODS está utilizando un enfoque integral para generar servicios de extensión agrícola sensibles al género, apoyar la creación de cooperativas, promover la expansión de los negocios agropecuarios de las mujeres y aumentar la participación de las mujeres rurales en asociaciones de productores rurales, cooperativas financieras y sindicatos. Unas 2.600 mujeres están participado en el programa. Igualmente importante, 260 funcionarios y funcionarias públicas de Oromia y Afar, dos de las regiones más pobres del país, han sido formados en igualdad de género, presupuesto sensible al género y conversaciones comunitarias igualitarias, contribuyendo a adaptar los servicios de extensión agraria a las necesidades de las mujeres rurales. Kedija Wako, del distrito Adami Tulu, en la región de Oromia, resume así los beneficios que le ha reportado participar en esta iniciativa: “Gracias al crédito y la formación del programa, he comprado ganado de raza y lo engordé para vender. A través de la venta de cabras he conseguido ingresos para enviar a mis hijos a la escuela”.

El programa conjunto del Fondo ODS en Palestina ayuda a apoyar los emprendimientos liderados por mujeres. Solo el 5% de la fuerza de trabajo en Palestina trabaja en empresas lideradas por una mujer. El programa se centra en la capacitación de las pymes y cooperativas propiedad de las mujeres y la administración de las mismas, preservando los productos culturales y agrícolas y convirtiéndolos en productos comercializables y exportables. Además, el programa protege la producción local y establece incentivos para las cooperativas de mujeres. Gran parte del trabajo del programa es contribuir al asociacionismo empresarial. Es lo que ha descubierto Fatin Anani: “Antes, cada una de nosotras tenía su negocio separados. Hoy, hemos establecido una asociación para mujeres empresarias que nos hace más poderosas. Tomamos decisiones para nosotras mismas y nuestros productos”. El empoderamiento a través del asociacionismo empresarial femenino es, a juicio de Anani, “una forma de libertad. Estamos intentando dársela a otras mujeres, apoyando sus productos de comercio justo y producidos solo por mujeres”.

En Honduras, el Fondo ODS apoya la generación de ingresos mediante la revitalización de la cultura lenca y el desarrollo de microempresas de turismo sostenible en la zona, dirigidas por jóvenes y mujeres. Xiomara Arriaga es una de las beneficiaras que ha iniciado su propio negocio, un pequeño taller donde fabrica y vende diferentes artesanías a partir de tejidos tradicionales lencas, como bolsos, pañuelos, bufandas o collares. “Antes no teníamos espacios donde dar nuestras opiniones sobre lo que queremos mostrar de nuestra cultura, ni como artesanas, ni como mujeres. Ahora asisto a reuniones y participo activamente en temas que, como joven, tengo derecho a decir, participar y decidir”. Tener su propio emprendimiento ha proporcionado a Xiomara más confianza en sus posibilidades y estabilidad económica para proveer a su familia. Sus ingresos cubren sus necesidades de alimentación y educación y la de sus hijos, y además le permiten disponer de capital suficiente para seguir invirtiendo en su negocio.

El Fondo ODS colabora en Costa de Marfil con la Asociación de Mujeres Juristas para ofrecer servicios legales a mujeres y restaurar la confianza de la gente en los servicios de justicia. Gracias a estos esfuerzos conjuntos, más de 13.000 personas ya han podido acceder a servicios legales de forma gratuita, para proteger sus derechos y regularizar su situación económica. Este es el caso de Djiblo Beatrice, una mujer cuyo marido, tras 22 años de relación, solicitó el divorcio e intentó quedarse con la propiedad total del hogar que compartían. “El centro de asistencia legal del programa me ayudó con consejos sobre mis problemas personales, me orientó sobre mis derechos como propietaria y me asignó un abogado”, cuenta Djiblo. Esta abogada la ayudó en el proceso de divorcio y el reparto  de bienes conjuntos. Hoy, Djiblo es una mujer que se siente empoderada, gestiona además su propio negocio, donde da empleo a otras mujeres de la comunidad.